Volvemos a la entrega del abordaje al análisis sobre la construcción de la identidad, en este caso, con la parte número dos (y última) de la columna. Desde ya que, para entender con mayor profundidad y no perder el hilo de la cuestión, se recomienda leer o releer la parte número 1, ya publicada en este mismo blog de actualidad. Agradecimientos y saludos, desde ya, hacia todos los lectores:Entonces el caso de la selección de vóley no escapa a la regla: intentan autodefinirse como grupo, generar una identidad y ser reconocidos por ella, ya que, su nombre dice mucho de ellos y vos sabés que no es lo mismo llamarse "los pumas" que "las princesitas" y si te pregunto "¿Por qué?" aunque no pueda escuchar tu respuesta, intuyo que contestarás algo de lo que ya fue dicho aquÃ. Sucede lo mismo con los mineros rescatados: no hay nada más beneficioso para la polÃtica que resaltar o enaltecer imaginarios sociales y heroicos (este último es un plus muy seductor) que, a su vez, se acerquen a la idiosincrasia de un pueblo: "el pueblo minero", "los héroes de Chile", "Chile unido ante las adversidades", etc. Son recursos bien utilizados, polÃticamente utilizados, mediaticamente utilizados, que no solo siembran esperanza y ponen los pelos de gallina, sino que también, luego, cosechan unión nacional, consenso y, por sobre todo, una identidad, la de la "heroicidad chilena", que ya los medios del mundo se encargaron de difundir y que nosotros hemos arraigado en nuestro inconsciente. Y para los susceptibles, esto es solo un análisis polÃtico-mediatico-social, no hay nada que recriminarle al pueblo chileno ni a su presidente. Y en el caso de Kirchner sucede lo mismo: "unidad nacional". Incluso, ya el mismo nombre "kirchnerismo", como también "peronismo" o "radicalismo" son los nombres de movimientos, de ideas, de grupos de personas, son las identidades que aglutinan y que a la vez, definen y redefinen a las personas, desde lo personal y desde lo grupal, desde lo consciente y desde lo inconsciente.
Pero volvamos al comienzo: el texto periodÃstico. Es inquietante recibir una noticia por mail que no está firmada, que no tiene formato, que no tiene fotos y que no especÃfica sus fuentes. Cuando este fenómeno ocurre, a no ser que seas muy crédulo, la noticia generalmente se descarta, por incierta, o dudosa, o, en el mejor de los casos, por spam, es decir, su credibilidad es nula. Este fenómeno es explicable: es una noticia sin identidad, sin un profesional que la firme, sin una foto que compruebe el hecho, sin una fuente que lo reafirme, sin un formato que la resalte o un periódico con historia y credibilidad que la contenga. Básicamente de eso se trata todo, de que la incertidumbre no golpee a nuestra puerta, de tratar de autodefinirnos, de ser los autores de nuestra propia historia y por eso, "hacemos camino al andar", armando con esas pequeñas piezas, con esas pequeñas elecciones, que nos hacen lo que somos hoy.
Me ha tocado escuchar a personas que utilizan la siguiente frase: "¿Quién te crees que sos?", o bien la inversa "¿Con quién te crees que estás hablando?", marcando una lÃnea, una distancia entre las dos personas, en definitiva, entre dos concepciones diferentes de las identidades de las dos personas en discusión.
Pero como te decÃa, a mi me gusta estar en mis textos, porque siempre dicen algo de mi, porque me construyen y a la vez, me ayudan a encontrar, todavÃa, partes de mi en lo que escribo, muchas veces, alguna que desconocÃa. Y por eso es también que el texto objetivo es, cientÃficamente, un gran postulado, pero un pésimo resultado una vez que se lo lleva a cabo, ya que, puede disfrazarse, pero no por eso borrar las huellas de esos dos ojos que están interpretando e interpelando al mundo y describiéndolo, a la vez, para que vos lo entiendas. No es lo mismo decir bello, que mágico que fantástico que regular, y sin embargo, 4 personas diferentes, con diferentes identidades (y todo lo que ello quiere decir), utilizarÃan cada uno, una de estas palabras para definir, no se, una pelÃcula: y eso vos lo vas a leer y va a formar tu opinión sobre ella.
El ser humano es un ser avanzado y no por su tecnologÃa, sino por el lenguaje: no el habla, el lenguaje, ya que cuando pensamos, lo hacemos con la lengua si necesidad de emitir sonido. Es ese lenguaje el que nos permite darle nombre a las cosas, identificarlas, darles un sentido. Mediante ese lenguaje nos conectamos con el mundo y con nosotros mismos, interactuamos como sociedad, generamos nuestros recuerdos, soñamos, etc., y a la vez, nos conduce, necesariamente, a darnos un sentido a nosotros mismos, a autodefinirnos constantemente y a formar, de un modo o de otro, mientras seguimos transitando los caminos de la vida, nuestra propia identidad.
El mundo se contempla, se asimila y se modifica a través de los ojos de miles de millones de personas: pensar que uno solo de ellos tiene la verdad es intentar simplificar la complejidad del propio mundo y por sobre todo, de las personas que lo interpretan, más aún sabiendo, que cada uno responde y representa, su propia identidad, adquirida, formada, buscada y en permanente cambio. Es por eso, quizás, que la medicina, el derecho y la economÃa avanzan, mientras que en las ciencias sociales la única constante es el caos infinito, si es que se me permite el desliz de la exageración. Y, encuentro, a su vez, muy seductor que asà sea, ya que es el mundo el que nos sorprende: en pocas palabras, no hay nada escrito todavÃa, que no pueda ser borrado de un plumazo para darle otro camino a la historia, la tuya, la mÃa, la de la entera humanidad.
Francisco Lanús Büll
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