Saladillo, Noticias de nuestra ciudad

Año:
4
Edición N°:
1183
lunes
21.may 2012
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"¡Conmigo no Barone!", gritó Sarlo en 678

franciscolanusbullPor Francisco Lanús Büll - Especial para ABC Saladillo. Si bien sensacionalista, el título apela, como todo sensacionalismo, a generar una suerte de impacto, de despertar visual, sonoro, e incluso auditivo -por eso los signos. Esa frase que recorrió foros y redes sociales en segundos, fue uno de los puntos más interesantes, entre otros, que se tocaron recién (por anoche), hace segundos nada más, en el programa 678 que se trasmite en el viejo Canal 7, ahora llamado La Televisión Pública.

Soy asiduo de 678, no por bandera política sino por obligación, periodística, cívica, informativa, comunicacional: no se puede estar de acuerdo o en desacuerdo si no se sabe lo que se dice, lo que se habla, lo que se discute, a favor o en contra, en todos lados, siempre.
Esto pretende abrir un debate sobre el debate, más allá de las ideas políticas que se discutieron. Desde ya que quién escribe tiene una postura y que, del otro lado hay otras tantas. En cualquier caso, siempre es bueno tener cintura pluralista, entendiendo que así como uno tiene un lugar para expresarse, también lo deben tener los otros (es su derecho) que no piensan como uno: para eso existe el control remoto, el mouse o, en menor medida, el fuego.
En esta oportunidad, me entero vía Twitter que en 678 está de invitada Beatriz Sarlo, ensayista proveniente de una corriente crítica frente a los fenómenos de la comunicación y la cultura. Una de las pioneras en investigaciones sobre Comunicación y Cultura en América Latina, intelectual en alguna época de izquierda, ahora, con esa línea, un poco más aburguesada, tiene su columna en el diario La Nación y es opositora al gobierno del Frente para la Victoria. Sus textos de investigación y obras críticas de los 60´y 70´son leídos, en su carácter de vanguardia para el momento histórico, por estudiantes de todo el país y del continente. Compartió época con Héctor Schmucler, Eliseo Verón, Néstor García Canclini, Oscar Landi, Oscar Steimberg, Jesús Martín barbero, Oscar traversa, Alicia Entel, Aníbal Ford y Nicolás Casullo (los últimos dos fallecieron recientemente), intelectuales que provienen de diferentes ramas de las Ciencias Sociales y que sentaron las bases de la investigación en Comunicación y Cultura en Argentina y el continente. Varios de ellos crearon, entre tantas otras cosas, la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA. Son tipos que se codean y debaten con Claude Lévi-Strauss (también fallecido recientemente) Pierre Bourdieu y Michel Foucault, entre otros.
Beatriz Sarlo es una intelectual emérita, por ponerlo de algún modo, de la vieja escuela, muchas veces, dependiendo de la época, perseguidos o menospreciados, pero que ahora gozan de cierto status social por su trayectoria, lo que los convierte, de algún modo, en la elite intelectual Argentina, los tan famosos líderes de opinión, de los que alguna vez quizás has escuchado hablar. Junto a ella estaban invitados para el debate Ricardo Forster y Gabriel Mariotto.
El primero, un gran filósofo con el que muchas veces me permito discernir (fue uno de los creadores de Carta Abierta), pero que no le quita lo bueno, lo ágil o lo, justamente, intelectual. Casualmente tuve la suerte de tenerlo como profesor en la UBA. Forster era el docente adjunto en una cátedra llamada Casullo, en honor a Nicolás Casullo (de la camada de Sarlo), quién también daba los teóricos en ese momento, un año antes de fallecer. Todo esto viene a colación por esto otro: la cuestión generacional dentro del debate de las ideas. Los libros, la historia, los referentes y la política, no son iguales en diferentes generaciones, algo quizás evidente, o no. Forster, se entiende, es de la generación siguiente a Sarlo y, de hecho, mamo de su obra, más allá de que hoy por hoy sostenga y con orgullo, su bandera oficialista.
El segundo: Gabriel Mariotto, último interventor del COMFER que, debido a eso, se ganó gratuitamente varios enemigos (muchos no saben las razones por las cuales el COMFER debía estar siempre intervenido en épocas de democracia). Sería más coherente -y justo- con esto último, afirmar que Mariotto se ganó otros tantos enemigos también por otras cuestiones -más validas, al menos, que la anterior. Actualmente es titular de la cátedra de Comunicación y Cultura en la UNLZ y además ostenta el cargo de Presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), que es, para que se entienda, una suerte de EX COMFER, pero democrático: se encarga, básicamente, de hacer valer la nueva ley de Medios y Servicios Audiovisuales.

En fin, basta de introducción.
Me enteré por Twitter, prendí la tele y ahí estaban los tres sentados, junto con Orlando Barone y Sandra Ruzzo. Era un debate con todas las letras, más allá de que si hacía las cuentas, era algo así como un 7 contra 1, una especie de Sarlo contra el mundo. Tuve miedo por Beatriz, hasta que tomó la palabra y dejé de tener miedo. Claro, en la discusión intelectual Sarlo está más que entrenada y los años de fogueo en la retórica política dieron por tierra las tibias chicanas y muchos argumentos por parte de los jóvenes periodistas del programa. Beatriz no sólo los corrió por la izquierda toda la noche, sino que además criticó abiertamente y sin tapujos el programa: "678 no me gusta", fue una de sus primeras frases, luego de destruir uno de los informes que la producción había preparado: todos serios, y la cosa recién arrancaba.
Más allá de si el oficialismo o si la oposición, fue un gran programa y un mundo completamente nuevo para muchos de esos panelistas. Sucede que 678 es un envío con una mirada, una mirada explícita y oficial, ellos lo reconocen, pero es una, una sola. No hay, más allá de algún invitado esporádico opositor (ayudante del ayudante del secretario de), un debate de ideas en serio, un cuestionamiento firme a lo que allí dicen o muestran. Hoy lo hubo, explícito, directo y a varios se les movió el piso.
A riesgo de pecar por exagerado: fue un Boca River (así se vivió en varias redes sociales donde los temas referidos a los panelistas, al programa o la invitada, eran los más mencionados o leídos del momento) y seguramente mañana va a merecer algún pequeño recuadro en los medios. Alguien debería levantar eso, no tanto por lo que se dijo sino más bien por la situación. Fue discusión política, algo que parece extraño hoy en día, intercambio de ideas en vivo, interacción, idas y vueltas, chicanas y contrachicanas. Sarlo pudo sola, defendió lo que ella defienda y criticó lo que ella critica, al igual que Forster, de buena performance y los demás. Digo "los demás" porque Mariotto promocionaba el modelo y volvía a su cueva, se preguntaba y se contestaba, a veces incluso, se repreguntaba. Jamás entendió el debate y recurrió a defender el modelo (incluso cuando nadie lo cuestionaba) desde su lugar, pero con los clichés conocidos y comparando (cansadora y repetitivamente) a Néstor y Cristina con Perón y Evita. 1, 2, 3, 4 veces. Sí, fueron 4, las conté. Impresentable. No por sus ideas, que se respetan, sino por estar allí y no debatir, por ocupar una silla donde podría haber estado José Pablo Feinmann o Jorge Lanata y no dejar que el otro que desarme tus ideas y te las de vuelta en tu cara, como sí lo hicieron, en cambio, Forster y Sarlo, mutuamente. De eso se trata la discusión de ideas. Quizás por esa razón los panelistas más jóvenes se quedaron sin voz, sin repreguntas (Sandra Russo, periodista con un fututo prominente, llegó a decir "Nosotros estamos pintados"). La discusión de ideas, el debate político, la retórica, son de lo más antiguo que existe en la civilización y sin embargo, estos jóvenes no estaban a la altura. Sucede que es más fácil cuando no hay una voz en desacuerdo a la que hay que explicarle, o, mejor aún, ante la que hay que justificar por qué se dice esto y no aquello. En pocas palabras, se notó un aggiornamiento periodístico por parte de los panelistas que se mostraron, antes que nada, molestos con algunas preguntas, otros sorprendidos, otros ni hablaron. Como que el mundo de la crítica les era ajeno y no estaban preparados para ello: no es para menos, lo dicho, el programa va en una sola dirección. Sarlo llegó a decir que "este informe no muestra ni un ápice de lo que es el hecho en sí" y nadie supo qué contestarle; bueno, sí, Mariotto le dijo que Cristina era Evita y que Néstor era Perón, y que se apure que lo quería decir de nuevo después de la pausa.
Más allá de la gracia, el punto es importante. El no debate no genera debate (ni preparación para tener un debate), pero el debate sí, es como un entrenamiento. La discusión política en la tele es esencial y quedó demostrado, por su repercusión en las redes sociales (veremos mañana en los medios), que el público lo necesita y que los periodistas e intelectuales también. Hilando un poco más fino, creo que lo necesario es el debate intelectual de la política y no legisladores promocionando tal o cual campaña. El ida y vuelta siempre abre más caminos para ir y, justamente, volver. La linealidad es una recta, segura, simple, previsible, que no genera caminos nuevos.
La nota de color se dio con Barone, un intelectual de menor jerarquía (esto lo digo yo, es mi opinión), pero letrado, que trabajó en grandes empresas mediáticas (se destacó mucho como columnista) y a partir del 2008 abrazó la bandera Kirchnerista, para, desde allí, criticar a los que ahora trabajan en grandes empresas mediáticas.
Barone quería que Sarlo dijera que estaba en contra de Clarín, o "de los grandes medios que se permiten ocultar o tergiversar cosas como lo de los hijos de Herrera de Noble" y de "cómo, mediante presiones intimidan a los trabajadores de prensa". La ensayista, lúcida, respondió rápidamente: "¡Conmigo no Barone, conmigo no!", para luego remarcarle su pasado en Extra y en La Nación. Sarlo lo acostó a tal punto que el periodista, hombre pocas palabras pero muchas veces justas, se llamó al silencio, atónito.
En las dos horas que dura 678 no llegaron a abordar ni un tercio de lo que tenían preparado en la previa: dejaron muchísimo materia afuera, lógicamente, concentrados en la discusión.

Otra razón -menor- por la que no hay debates en tele: el tiempo es tirano.
Tengo que reconocer, más allá de todo, (y digo: más allá de todo), que 678 apostó esta vez a una movida interesante, diría, renovadora: un debate serio que tomó color rápidamente con acuerdos y desacuerdos, y que permitió ver, leer, pensar y analizar, diferentes posturas e ideas sobre la política actual, la historia y algunos temas relevantes de agenda. Fue realmente interesante. Lo podría catalogar como, lejos, el mejor envío que han tenido en mucho tiempo. No porque Beatriz ridiculice más o menos a algún periodista o alguno de ellos ridiculice más o menos a Sarlo, sino porque se permitieron el espacio de la crítica hacia ellos, sin dejar de lado (de hecho, poniendo en interrelación) su propia crítica hacia afuera y también hacia su invitado.
Lo dicho, falta mucha discusión política en la tele, discusión intelectual, con datos, historia, crítica y autocrítica, desde un lado y desde el otro, desde todos. Creo que la sociedad lo aplaudiría. Yo, hoy, lo hago y mañana (hoy para vos) me gustaría ver el rating. Ojalá que haya medido, ojalá que vuelva Beatriz Sarlo, ojalá que se permitan alguna voz disidente (pero una voz fuerte, preparada), pera hacer el programa más real, más rico. No es que por eso van a ganar/perder votantes, o disidentes. Los indecisos miran a la Anderson en Show Match, no hay de qué preocuparse. O sí.

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Twitter: @FranLanusBull
feed19 Comentarios
Francisco L.B.
06 06, 2011
Votos: +1

Estoy satisfecho por los aportes y el debate, por compartir diferentes posturas y que se pueda leer también, a través de los comentarios, respuestas de los implicados (en este caso la de Barone), como una suerte de derecho a réplica, algo que hace falta -y mucho- en los medios actuales de comunicación y que, paradojicamente como su nombre lo dice, es un derecho que tiene cualquiera.

Para cerrar solo voy a decir que estoy completamente en contra de cualquier generalización. Las generalizaciones a modo de absolutos, de reglas universales, muchas veces ayudan a simplificar conceptos, pero a la vez, los despojan de su singualidad. Más aún, si estamos hablando de las ciencias sociales (política, historia, ideología, medios) algo sumamente complejo por su irregularidad y sus particularidades. hacer generalizaciones en las ciencias sociales es como querer pescar mojarras con una red de lenguados, si se me permite la expresión.

Tanto los medios como la política anulan, muchas veces, lo singular en lo social, y se quedan con lo general.

Ser kirchnerista parecería ser montonero, ser del campo es ser millonario y manejar una 4 x 4, ser militar es ser represor, o ser humilde es igual a ser ladrón. No ser peronista es ser gorila, y ser liberal es ser fachista. Trabajar en La Nación es ser de derecha y ser de derecha es apoyar un golpe, trabajar en Clarin es avalar los monopolios y en Pagina es ser guerrillero.

Este tipo de generalizaciones, de absolutos que nos vienen dados por los medios y por la política y que nosotros también creamos y reproducimos por comodidad, conveniencia o ignorancia, no permiten el debate, ni mucho menos la tolerancia necesaria como para poder vislumbrar que el otro puede pensar diferente y que, más aún, la historia no determina al hombre sino que el hombre determina la historia.

Permitirse pensar diferente es lo que hizo que en la historia de la humanidad existieran personas como Galileo, Mozart, Gandhi o Breton y de esos, miles.

Permitirse estar de acuerdo sin ser pro, o en desacuerdo sin ser contra, es un ejercicio sano que hace a la construcción de ciudadanía, propia y agena. Y no por eso uno debe quedar determinado dentro de tal o cual ganeralización arbitraria del mundo ni tiene por que determinar al otro.

La condena hacia el que piensa diferente no es algo nuevo en nuestro país ni en el mundo, pero ahora, parece, está legitimado, sea por los medios, sea por el poder político o por la misma ciudadanía. Reboza la intolerancia y la incomprensión de que el mundo de lo social no se rigen por estereotipos o rótulos universales sino que, por el contrario, hay tantas diferencias como seres y tantas visiones como par de ojos en el mundo.

No se critica la postura diferente del otro, sino que, lo que se critica es que el otro tenga una postura diferente, y todo en nombre de la democracia, desde cualquier idea politica que se les ocurra.

Desde ya que no me refiero a los comentarios de la columna que fueron, a mi parecer, satisfactorios en todo sentido, sino más bien (creo que se entiende), al contexto político actual de Argentina, desde los medios y la sociedad, hasta las instituciones, el Estado, el gobierno, oposición y contra oposición.

La democracia no es solo elegir una bandera, sino entender, además, que otro puede tomar otra y que eso, en definitiva, hace más democracia.

Gracias a todos por estar, nos leeremos pronto.

FLB

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oscare
28 05, 2011
Votos: -3

Un aporte para este debate interesante
“Conmigo o sinmigo”, dijo el antiacadémico Herminio Iglesias en una frase ya antológica. “¡Conmigo no, Barone!”, exclamó la académica Beatriz Sarlo en lugar de contestar con “¡Los genocidas no, con los hijos apropiados ni con Papel Prensa, tampoco!”
Si Graciela Camaño lo abofeteó a Kunkel abusando del género, Beatriz Sarlo me prepoteó abusando del género y de la mentira. Cuando dijo “Vos trabajaste en Extra, trabajaste en La Nación, aguantaste hasta que pudiste” está diciendo que yo no aguanté más mientras ella aguanta. ¿O disfruta? Mi participación en La Nación a partir del golpe de los chanchos sojeros fue haciéndose cada vez más discordante y en tensión con la línea del diario. Cuando me fui no hice escándalo como suelen hacer los que se dicen perseguidos pero siguen siendo caros y prósperos en el mismo sistema que los adiestra.
¡Conmigo no, Barone! Pero si no hablaba de vos Beatriz, hablaba de tantos que ya a sabiendas de quiénes son sus empleadores, y qué umbral de ignominia traspasaron, los defienden y adulan. Si te considerás incluida no es mi culpa sino del soporte que te sostiene y que te consagra parte de su mensaje.
¡Conmigo no, Barone! No es lo mismo que decir ¡Barone renunciaste a La Nación justo cuando yo entro y la represento! Yo nunca fui el escudo cultural de un barco cuyo rumbo se opone al rumbo de los náufragos.
En el diario Extra, que mencionaste menemista, yo firmé crónicas implacables contra el uno a uno cuando todos le cantaban loas y satiricé sin anestesia a personajes carnales de esa época. Cada uno es lo que es y no es lo que no es. Lo dice una vieja canción de la negritud. Y Sarlo no es Barone ni yo aspiré nunca a ser Sarlo. Prefiero estar en una remera barata que en la antipopular historia de la tribuna de doctrina.

Orlando Barone, 27 de Mayo de 2011.

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lisa
27 05, 2011
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Impecable tu artíc**o, Francisco. Como impecable siempre Beatriz Sarlo, es un lujo escucharla o leerla, más allá de que se compartan o no sus ideas.

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pablo a
27 05, 2011
Votos: +1

Querido francisco:
Me gustó la nota. .
Pienso que no hay que buscar vencedores y vencidos (sé que no te referís a eso puntualmente pero se termina dejando ver algo así). Que Sarlo calle a Barone es nimio, un detalle. Rep**o: entiendo que no vas en esa dirección, pero son demasiadas puntualizaciones en eso. Espero que no lo tomes a mal. Menos nimio me resulta que Sarlo no haya querido hablar ciertos temas (en pos de este debate que celebramos todos) y eso valdría la pena tenerlo en cuenta.
No creo que Barone o alguno más de los 678 estén, ni deban estar, a la altura de semejante cráneo; como así tampoco espero que lo estén Tenebaum, Zloto o Morales Solá respecto a Horacio González o José Pablo Feinman. Es que, en definitiva, son panelistas de un programa de tv y no filósofos ensayistas intelectuales como Sarlo o Forster y, si bien deberían tener conocimiento (y creo que lo tienen) sobre los temas a tratar, nunca llegarán a tan elevados niveles como los que poseen los ya citados invitados (por la cuestión lógica de que se necesitarían tantos panelistas especializados en cada uno de los temas que se pudieran tratar). Quizás, sí, hubieran debido entenderlo y guardar silencio para aprender de los que más saben. En todo caso, hubieran dado más tiempo a un cruce de pensamientos más enriquecedor.
Me parece una tontería que alguien quiera correr a otro con cuestiones referidas a dónde trabaja, de dónde viene, qué hizo en el pasado. En el caso de Barone (que él cuestione a Sarlo su trabajo en La Nación o Mitre), además, me parece absurdo. En eso falla mucho la gente de 678 porque, también, es pisarse a ellos mismos.
Sobre la superación de las ideas Gramscianas, si bien coincido totalmente que estudios la demuestran, estamos hablando de una ciencia fáctica; las realidades no son absolutas, las ideas y los recursos no son tan rígidos, y los análisis no son concluyentes o definitivos (súmase el hecho de saber que los postulados del italiano, como cualquier otro, hallará en personajes o concepciones, en ideas o acciones, matices de todo tipo y vueltas y revueltas que, simplemente, desvirtúen aquellas ideas que supieron ser superadoras o, al menos, las hagan incompletas). Quiero decir, siempre habrá otro paso a la derecha, a la izquierda, atrás, adelante o, en vez de un paso, un salto, y eso lo cambiará todo.
Gracias por hablar de esto. Por hacer una nota sobre algo así. Es cierto que los medios tocaron esto el día después, pero la cobertura y el enfoque fueron pobrísimos (de uno y otro lado). Que los medios/oposición hayan tomado a Sarlo como estandarte de la pelea que mantienen, que la hayan reducido a un símbolo útil (canción de cancha de por medio) es lamentable.
No voy a dar mi opinión sobre 678 o clarín, pues hoy no se trata de eso (está claro que, como todos, tengo una postura y nadie es imparcial; gracias por aclarar que vos tampoco: algunos lo necesitan). Entiendo que sería seguir quedándonos en la pequeñez de la camiseta por la camiseta sin análisis del partido que se ha jugado (para seguir hablando en términos deportivos).
Gracias nuevamente. Saludos.

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jose
26 05, 2011
Votos: -1

para los ignaros que dicen que al canal 7 lo pagamos nosotros con los impuestos, informense y sepan que a los demás canales tmb gomas!!!
La Sarlo es elitista, esa es su politica, una señora burguesa de derecha que defiende los intereses de unos pocos. Con Criticar a la UNLZ por ser peronista, muestra lo poco popular que es... adios babosos!!

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Fernando
26 05, 2011
Votos: +0

Lo de 678 es una verguenza. En diferentes extremos hacen lo mismo que tanto le critican al grupo Clarin y demas medios, tergiversan la informacion a favor del gobierno, la unica diferencia que el programa 678 lo pagamos con los impuestos de todos.
Se olvidan que es un canal del ESTADO y no del GOBIERNO.

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Ivan Ignacio Martinez
26 05, 2011
Votos: +1

Fran, gran artic**o. Me gusto mucho tu interpretación y la creo totalmente acertada. Me parece muy interesante encontrar un debate de esta magnitud en este momento. Particularmente no vi el programa en vivo, pero cuando me entere de lo sucedido también vía twitter, recurrí automáticamente a buscar el programa en youtube, por suerte a horas de ser trasmitido en vivo por la televisión publica ya lo podíamos ver por esta plataforma.
Son muchos los aspectos positivos que nos dejo esta experiencia, comenzando porque no solamente fue un debate de ideas en televisión (que por cierto, creo que es la primera vez en mi vida que veo algo similar en horario de prime-time por televisión abierta) también llegó a ser debate social, obviamente gracias a las formas de comunicación que podemos disfrutar hoy día.
No creo que sea meritorio tomar esto como una pulseada para ver quien fue el ganador, por 2 simples razones, primero porque cuando lo que se debate son ideas a este nivel de profundidad solamente debemos escuchar ambas campanas y tomar nuestras propias conclusiones. Segundo, los actores no estaban todos a la altura de las circunstancia, lease que Forster y Sarlo fueron los únicos.
Me siento muy contento de estar pasando por una época que comenzamos a discutir cosas verdaderamente importantes, Esto habla de una argentina que camina.
Por ultimo, el hashtag en twitter llego a ser 4º a nivel mundial. Esto nos deja 2 conclusiones, que el pueblo quiere debatir y esta dispuesto a escuchar todas las campanas, y que el rating sigue siendo la misma mentira de siempre.
Un abrazo!!

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Sergio
26 05, 2011
Votos: +0

Es muy interesante todo todo el debate que se dá. No coincido que a 678 vayan siempre oficialistas, hasta Alfonsín Jr. fue.. El tema es que no hay que irse de mambo, los programas de televisón abierta tienen que servir para que el público de a pie, entienda el debate. Con esto no digo que se nivele para abajo. Es dificil seleccionar al comunicador, pero el programa no se debe transformar en la universidad o un coloquio de ideas. Fijense el rating que tiene el canal encuentro o alguno de enseñanza... Es lo mismo pedir que a los programas de TN vayan eméritos economistas para hablar del Plan Fénix o de heterodoxea económica... Los dejan piuntado a cualquier pseudo periodísta económico.... y así con cualquier tema que se intente profundizar

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Gustavo
26 05, 2011
Votos: +1

Felicitaciones Francisco. Es bueno poder leer artíc**os de esta calidad en un diario de Saladillo.
Fue notoria la diferencia de enjundia de los argumentos de uno y otro.
A Sarlo no la pueden correr revisando su historia, y mucho menos intentando ir más allá en sus razonamientos.
Ninguno de los demás participantes de 678 estuvieron a la altura.

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DRF
26 05, 2011
Votos: +1

Lo interesante del programa es que demostró que, por el momento, es el único lugar de la televisión donde se puede aunque sea, esbozar un principio de debate democrático.
6 7 8 debe seguir en su línea y aprovechar estos momentos de debate para ampliar la discusión.
Lo que deberíamos exigir como ciudadanos es que la Televisión Pública tenga otros programas donde se debata ampliamente y con menos restricciones de tiempo y de inmediatismo.
Aguante 6,7,8!!

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pedrito
26 05, 2011
Votos: +2

Conincido con cada linea vertida en esta nota.

Por primera vez 678 no fue un tedio, de hecho disfrute el programa.

Si procesan lo ocurrido y lo toman de manera positiva puede ser un giro al exito para el ciclo.

Sin compartir casi nada con el considero que Forster es un tipo brillante que promete mucho cuando madure en su vision de la realidad.

Tristisimo lo de Barone, Ruzzo, y sobre todo lo de este chico Mariotto. Deberia renunciar a su puesto luego de haber demostrado tan pobre nivel academico, social y cultural, le hace un profundo da;o a su gobierno y sobre todo al nuevo entorno audiovisual que pretenden construir. Simplemente no esta a la altura de semejante desafio.

Un dia negro para los panelistas pero una tarde de brillo para el programa!

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Francisco L.B.
25 05, 2011
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@Horacio: A eso apunta la columna. Hubo un crecimientno en el rating notáble y una repercusión mediática que otras veces no había tenido (lanación, clarin, pagina12 publicaron en las ediciones on-line notas de abordaje al debate, 7 de los 9 tweets más usados en Argentina estaban relacionados con el tema de #sarloen678, mismo en facebook donde se crearon grupos y las radios que en sus programación habitual hicieron, como mínimo, una pequeña mención o reflexión). Entonces... tanta repercusión, está apuntando a algo. Evidentemente ha sucedido algo nuevo, que antes no sucedía: un debate de ideas. No importa qué ideas, lo que movilizó fue el debate en sí, y eso, evidentemente, por lo que ha generado, es algo que el público, el consuimdor, de política, de ideas, de medios, de peleas chicaneras, estaba necesitando. Pero fue un debate en mayor o en menor medida político/académico. Eso creo que fue, desde mi punto de vista, lo que lo catapultó. No fue político/político sino que provino desde otro sector: desde el de los líderes de opinión. Y esa, para cualquier "idea" es una batalla importante, que, en definitiva, se quiere ganar.

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Francisco L.B.
25 05, 2011
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@Cesar: Coincido plenamente contigo en lo que mencionás de Sarlo, aunque creo que tu argumento es válido para ambas (en este caso son dos pero podrían ser tres o cinco) posturas.

a) Por un lado, se me ocurre el ejemplo de la persona que, ante la imposibilidad de generar una crítica coherente, se sube al tren de Sarlo. Y me cabreo pensando esto. Pero luego repienso y digo EPA!, no tiene esto relación con un líder de opinión? Qué es un intelectual si no esto: la capacidad de plantear una visión muchas veces simple u obvia que los demás terrícolas ni siquiera bosquejamos, y ni hablar de visiones complejas. Lindo sería que pudiésemos hacerlo todos. Lindo, sería. Mismo pienso en el rol de un Presidente. No es acaso ese alguien "preparado" que elegimos para que nos gobierne porque muchos de nosotros no queremos/no sabemos/no nos interesa (el huevo o la gallina) hacerlo y delegamos esa facultad?. Por eso digo que es debatible lo de no subirse al tren de Sarlo. Más allá de esto, creo que entiendo a donde apuntás, y sí, comparto, estamos dormidos.

b) En la otra corriente se aplicaría del mismo modo. Por un lado pienso en ese aggiornamiento (al que hice mención) del periodista oficialista (y muchos no oficialistas también, cada uno dentro de su mundillo complejo de relaciones laborales), en este caso devenido panelista/periodista, que, desde el nacimiento del programa vivió una suerte de "primavera", donde las críticas ideológicas las impartía, pero no las recibía, donde había una concordancia del discurso, con matices, pero sin una fuerte oposición a él. Es difícil (y duro muchas veces) pasar de ser el jurado, a ser el juzgado. Por eso hablo de aggiornamiento, porque de golpe cayó Sarlo y tuvieron que repensarse a sí mismos. Porque la enseñanza de Beatriz no es el "Conmigo no Varone", sino el analizarlos con sus armas (que en realidad siempre fueron las de Sarlo, desde el sesenta y pico) y demostrar que la crítica ideológica puede ser usada por el crítico, pero también por el criticado. Y que a la vez, es un método estrictamente subjetivo de análisis social, político, cultural, pero que en lo científico, hace agua por todos lados.

Dicho sea de paso, los estudios de manipulación del 60 y 70, basados principalmente en las lecturas contextuales de Gramsci por parte de los intelectuales, fueron superados en ya mas de 3 ocasiones por investigaciones mucho más concluyentes y abarcativas de los procesos comunicacionales. Lo que dijo Sarlo en ese sentido, es muy cierto y cualquier estudiante de comunicación puede dar cuenta de ello. La idea de Manipulación es una idea Gramsciana (por la que Sarlo ha luchado) que ha sido superada a lo largo de las diferentes décadas, ampliando el universo de investigación en comunicación y cultura (Forster lo sabe y por eso le dio, entre líneas, esa concesión) por los estudios subsiguientes, tanto en los 80´(sobre mediaciones) como en los 90´ (sobre el consumo).

Sarlo critica desde allí, planteando que se agarran de un viejo mito que ya fue desentrañado. El receptor no es una tabula rasa que obedece como un zombie, y el mensaje no llega tal cual lo envía el emisor, siempre hay una interferencia, una mediación. Y ni hablar de que, nunca, jamás, las condiciones de producción de sentido son iguales a las condiciones de lectura por la infinidad de factores que operan como filtros, conscientes e insconscientes en el ser humano.

Copa el debate... y los estudios sobre Comunicación y Cultura son apasionantes en ese sentido.

Dejo un claro ejemplo de lo que se discutía en los 60´ y 70´ sobre este tema, que es, en pocas palabras, desde donde opina 678. No es mi intención criticar al programa, sino entender desde donde habla cada uno. Sarlo ya recorrió este camino, al igual que los autores que lo escribieron. Se llama "Para leer al Pato Donald" y es un documento excelente, siempre y cuando, se lo contextualice. Hoy por hoy, con las posteriores investigaciones, es insostenible hablar desde ese punto de vista. Tiene un prólogo de Héctor Schmucler muy interesante, y ni hablar el librito.

http://books.google.com/books?id=88FZhF-3P9kC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

Perdón por la extensión.

Saludos!

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HORACIO
25 05, 2011
Votos: -1

No miro ese programa de mediocres mercenarios, pero anoche cuando vi a B Sarlo me enganche , muy pobre lo de Marioto, Barone, Russo y cia , cuando tienen que debatir no se les cae una idea , Sarlo elevo el debate y puso equilibrio en un programa donde se escucha una sola campana !!!

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cesar
25 05, 2011
Votos: -2

El ego estúpido de ciertos intelectuales dan letra al periodismo precario, que no puede elaborar su propio pensamiento. Sarlo tiene en contra la totalidad de intelectuales de renombre, casullos seria uno mas en contra de esta estirpe en extinción que es sarlo. Lo que quiero decir que a un periodista no le tendría que hacer falta sarlo para desarrollar su idea antimodelo, tendría que hacerlo por merito propio. Estamos llenos de burros.

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Luisa
25 05, 2011
Votos: +0

Menos mal que aca existen programs como 678 y periodistas como los que estan en ese programa, sino seguro que el discurso unico seria inevitable, como lo hicieron los grandes medios nacionales durante casi 3 decadas.
Aca, en Saladillo, pasa lo mismo, en lo local digo, haria falta un 678, porque esta instaurado el discurso unico.

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Francisco L.B.
25 05, 2011
Votos: +1

Para completar la data que a la madrugada me faltaba, pego esta info, con su fuente, que ya está circulando.

Según el portal http://television.com.ar/ratings/

El rating de #678 fue de 3,7 con picos de más de 4,1 . El doble de lo habitual.

Creo que eso da una idea de lo que el público necesita o pretende y de todo lo que se le puede ofrecer. Obviamente que también se puede hacer un análisis mucho más minucioso sobre "lo que el publico quiere".

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gsavo
25 05, 2011
Votos: +2

Muy buena la nota!!!, coincido totalmente con lo expresado .Deberíamos propiciar más ámbitos de debate intelectual,es la forma de desenmascarar a los chamulleros , los que confunden a la ciudadanía

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Marito
25 05, 2011
Votos: +2

Muyyyyyyyyyyyyy buen posteo! Hace rato que no leía un análisis tan acertado. Sin partidos políticos ni nada, muy bueno lo que escribiste. Te limitaste a escribir lo que pasó y eso es lo que vale. Muchas gracias!

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