Él era el mejor, por lejos. Un libro de fútbol a corazón abierto. Mirar un partido a su lado te enseñaba a valorar este deporte de otra manera (para bien o para mal, depende de cómo lo tomara cada uno). Sus conceptos y sus análisis resultaban precisos, y a fin de cuentas sacabas un sinfÃn de argumentos en limpio (para bien o para mal, depende de cómo lo tomara cada uno). Incluso, en más de una oportunidad, se lo vio en el entrenamiento de su club explicándole al centrodelantero cómo tenÃa que definir.
"¿Te das cuenta? Éste pibe no puede jugar ni a la bolita. Yo, en su lugar, la mandaba a guardar...", le repetÃa una y otra vez a su "ayudante de campo". Desde su posición siempre veÃa al jugador mejor ubicado. TenÃa un panorama del campo de juego que era sorprendente, además, si era necesario, le reprochaba al que llevaba la pelota porque en alguna circunstancia no habilitaba al que aparecÃa libre.
¿Y a los defensores? Los vivÃa reprobando: "Salà del fondo que habilitas a medio mundo", gritaba al borde del ataque cardÃaco. Y levantaba la mano para indicar que el 9 rival estaba solo. Eso sÃ: ordenaba a todos y era la voz de mando, pero nunca pudo hacer un gol de cabeza.
SabÃa más que el director técnico, hasta sugerÃa los once titulares y los siete suplentes. Y ni que hablar de los cambios para el segundo tiempo. En ese rubro decÃa que jamás fallaba con el pronóstico. También criticaba las incorporaciones que se hacÃan y lloraba por los que habÃan sido vendidos, según su punto de vista en un precio bajo.
Contra los árbitros descargaba toda la furia. Eran el blanco perfecto, la excusa factible cuando las cosas no salÃan. Si el encargado de impartir justicia sancionaba penal en contra, por más que haya sido clarito, igual no maquillaba su descontento. Una vez me contaron que a la salida del estadio, declaró: "Es una vergüenza lo que nos están haciendo. Está arreglado, viejo". Lo que a todos nos llamó la atención es que nunca lo expulsaron después de tanta protesta.
"Meté el culo atrás porque te comen las espaldas", le rezaba al volante central. Su concepción futbolÃstica indicaba que el juego por el medio consistÃa en recuperar rápido y tocar de primera. Y si eso no ocurrÃa, se lo hacÃa sentir a los muchachos.
Los que lo vieron aseguran que poseÃa condiciones que lo catapultaban por sobre el resto. Un fenómeno.
Era el mejor... Lástima que nunca se haya dedicado a jugar al fútbol profesionalmente. Claro, era más fácil observar desde la platea... Y criticar desde ese lugar....Y que se maten los que juegan adentro...
Por AgustÃn Dibenedetto
| Próximo > |
|---|



04 02, 2011
Votos: +0