Han pasado muchos años, del dÃa aquel en que acompañe a mi hijo menor al comienzo del primer grado. Y ya estabas allÃ. Luego, pasaste a ser su maestra de tercer grado y fue ahà donde se genero este amor y admiración por quien tuvo tanto que ver además de las otras maestras en la educación de Federico. Daba gusto verlo cuando se referÃa a tu forma y tu modo de tratar a los alumnos.
Cuando termino su año y tenÃa que pasar a cursar el cuarto grado, le escribiste en el cuaderno lo siguiente: " cuando crezcas y creas que mi cariño ya no existe, busca en los bolsillos de tu infancia que te he regalado mucho"
Y cuanto le has regalado señorita Mabel La Regina, tanto que estoy segura cuando busco en sus bolsillos encontró tu enseñanza, tu amor y respeto por los demás y eso tan importante que marca a los hombres y mujeres que tuvieron la dicha de que maestros como vos le hayan marcado el camino a puro esfuerzo y sapiencia.
Mis nietos también han pasado por tu salón y rescataron lo mismo, tu amor y entrega por ellos, sin mirar si el sueldo alcanzaba, o si la educación estaba quebrada. Solo te importa e importaba tu trabajo por vocación, tu ternura a la hora de contener y tu sonrisa limpia y tus manos con olor a tiza y tinta acariciando alguna cabecita que se querÃa quedar entre ellas porque después de vos nadie acariciaba.
Formadora de futuros ciudadanos, con el sueño o la utopÃa de que sin escuela no hay libertad, ni futuro digno para un paÃs. ¡Gracias, muchas y mil veces gracias señorita Mabel La Regina!
Hoy todavÃa, yo mama y como abuela lectora, sigo frecuentando tu sonrisa y esa calidez que ninguno que paso por tus aulas podrá olvidar. Feliz y merecido homenaje en tu dÃa. Esta es tu cosecha después de haber sembrado letras y valores humanos.
Marta Macchi
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¡Que hermoso y emocionante homenaje Mabel!!! y muuuuuy merecido.... Reporte el abuso
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11 09, 2010
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