Correo de lectores. Las vacaciones significan para todos un tiempo de balances (económicos, afectivos). Tiempo para mirar atrás y evaluar lo que se hizo, cómo fue hecho y qué no; tiempo para hacer, para proyectar y tomar decisiones; pero también, y esencialmente, tiempo para disfrutar de quienes amamos y nos aman: los tenemos allÃ, al alcance de la mano.
No hay excusas para no mimar a nuestros viejos o a nuestro compañero de vida, tampoco para no ir al parque o a la plaza, para no leer un cuento, inventar historias, jugar a hacer figuras con la masa que trajeron los Reyes, meternos a la pileta, acariciar a nuestros hijos hasta que se duerman, escucharlos y entenderlos. No hay excusas. Hay oportunidades.¿Qué tal si las aprovechamos?
Cristina Sarubi
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