Correo de lectores. La angustia y la impotencia se apoderaron de mí desde el momento que supe que a Bernardo lo internaron en el neuropsiquiátrico. Cada vez que tuve oportunidad de hablar con él o de verlo en distintos lugares siempre me transmitió la sensación de soledad y desamparo.
Como parte de la sociedad saladillense me siento culpable porque tal vez podría haber hecho algo y mire para otro lado. Bernardo era tratado a veces como alguien que con sus actos hace reír, a muchos les parecía gracioso verlo dormido en cualquier lugar, incluso fuera de su casa en la vereda, otros (y lo he visto) lo incitaban a decirle cosas a las chicas que pasaban, solo para reírse, para reírse estúpidamente...
¿Qué hubiese pasado si lo hubiésemos tratado distinto, si hubiese sido atendido por profesionales, si nos hubiésemos acercado a su familia para tenderle una mano?
Creo que lo de Bernardo más que nada era un llamado de atención, y los dejamos solos a él y a su familia...
Mónica Álvarez
DNI 18.733104
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11 01, 2010
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