Recuerdos de Saladillo, mi ciudad natal

Saladillo, Noticias de nuestra ciudad

Año:
4
Edición N°:
1183
lunes
21.may 2012
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Recuerdos de Saladillo, mi ciudad natal

Nuestro amigo Julio Faraoni nos envía unas líneas que acaba de escribir para sus hijos y nietos sobre sus días en Saladillo y sus primeros pasos por la vida.
Desde la estación del ferrocarril hacia el sur y costeando prácticamente las vías, corre la calle Leandro N. Alem, y va cortando las calles 12 de Octubre, Dr. Taborda, Av. Cabral, Joaquín V. González, Martín Fierro.

En la esquina de Alem  y Cabral, funcionaba un almacén cuyo propietario era don José Manzolido, que atendía con su esposa, dos muy buenas personas de edad y sin hijos. Mi padre, Sebastián Faraoni, les alquilaba un dormitorio construido detrás del comercio, desde que se habían casado con mi madre, Elvira Irma Cotignola, porque le quedaba cerca el lugar de trabajo, por aquel entonces la panadería "Del Cañon", a escasamente una cuadra, en la esquina de Alem y Taborda.

En ese dormitorio alquilado, detrás del almacén, nació mi hermano Carlos en 1936, y el 22 de setiembre de 1938, quien escribe esta nota, Julio Jorge Faraoni, hoy en día afincado en Florencio Varela, desde el año 1943.

Sólo cinco años viví en Saladillo, pero mi mente está llena de gratos recuerdos; por supuesto los recuerdos que quedaron en un niño de muy corta edad, pero que nunca olvidó al pueblo que lo vio nacer y el barrio donde transitó los primeros años de su vida.

Los propietarios de la panadería donde trabajaba mi padre, eran una familia de apellido Lenci; doña Graciana, la dueña, siempre que mi padre me llevaba, me ofrecía un pan de leche, y él todas las noches nos traía bizcochitos de grasa. También supo trabajar en la panadería de Tomas, otro comercio del mismo barrio.

Por Alem, pegado al almacén de Manzolido, había una vieja casa con frente y paredón de ladrillos sin revocar, allí vivía mi abuelo don Benito Cotignola, y su esposa, mi abuela Rosa La Regina, después que vendieron la chacra para acercarse al centro del pueblo por la necesidad, al ser personas  mayores, de mejor atención para su quebrantada salud: A continuación existía un baldío y luego una pequeña pero coqueta casita, que mi padre hizo construir entre los años 39 y 40: nuestra casa, mi casa, la casa donde vivimos hasta el día que nos mudamos. El abuelo Benito Cotignola fue el primer chacarero propietario de una cosechadora a motor en Saladillo y distritos linderos.  

Casi enfrente de nuestra casa vivía la tradicional familia De Iraola; Valerio fue el padrino de mi hermano, y Julio De Iraola, el mío; sé que Valerio llegó a ser Intendente de Saladillo, entre los años 1963 y 1966. En la misma vereda, hacia el sur, estaba la carnicería de Pepe Dalto, esposo de mi tía Isabel Cotignola, y tío del querido y bien recordado Tito Ferrari, artista muy reconocido de esa ciudad.

Enfrente de Manzolido había un comercio de ramos generales que le decían "Del Campo"; y haciendo cruz el bar de Nani; hacia las vías, sobre Cabral, la peluquería de Paulino; para el otro lado, hacia la calle Almafuerte, la peluquería de Machado, y al lado el taller mecánico de los Grecco; allí me llevaba mi padre para que jugara con los mellizos, que eran de mi edad.

Me acuerdo claramente del "viejo Astudillo", un pobre indigente que vivía en una tapera, unas cuadras más abajo; de Rosita Marchioni, una desquiciada, humilde pero buena, que vivía en un baldío de Almafuerte y J. V. Gozález; del tío de mi padre don Francisco Chiampichini, que pasaba con su auto por nuestra arenosa calle y se paraba a conversar; de sus hijos y de su campo donde se producían orejones de peras y duraznos, y los típicos jamones caseros; de mi tío Eugenio Cotignola y su chacra en 25 de Mayo, con el criadero de ovejas para la producción de lana; de mi tío Martín Cotignola, que arrendaba un campo en Sojo, al que íbamos los domingos a visitarlos, y tomábamos leche recién ordeñada por la tía Julia, y comíamos sandía fresca de la quinta, sentados en la gramilla debajo de los álamos; de mi tío Nicolás Cotignola, que vivía en la calle Alem, con su esposa Josefa Failace, mis padrinos de bautismo; de mis primas Pocha y Humilda, y su padre, mi tío Pancho Cotignola, que tenía su casa en Almafuerte, cerca de la esquina con Av. Cabral; de mi tía Dominga, que también vivía sobre Alem, con el esposo, un hermano de Pepe Dalto.

Recuerdo la fonda de Foresi, que era cuñado de mi abuela Rosa Bellesi, esposa de mi abuelo Severino Faraoni, y de Pocho Bellesi, primo y compinche de mi padre; esta fonda estaba frente a la panadería "Del Cañón", Alem y Taborda, y hoy creo que es uno de los hoteles más importantes de la ciudad: el "Hotel Bellesi", donde sus actuales dueños aún siguen siendo parientes míos, aunque por el tiempo y la distancia ni siquiera nos conocemos. 

Mi abuelo Severino Faraoni había vivido con mi abuela y sus seis hijos en una casa que estaba a media cuadra de la calle detrás de la estación; recuerdo su cultivada quinta,  donde no faltaban las hortalizas, verduras, y árboles frutales, como guindos, cerezos y durazneros. Para el año 40 o 41, todos menos mi padre, habían emigrado a la Capital Federal. En 1943 nosotros nos mudamos a Florencio Varela. Treinta kilómetros al sur de esa gran ciudad.       

También recuerdo haber estado en el Corso, por Av. Belgrano, que siempre terminaba con gran despliegue de fuegos artificiales y cohetería alrededor de la plaza; recuerdo el cine pegado a la iglesia, donde vi por primera vez una película de Tarzán; de la casa de la familia Dezeo, muy cerca de allí, parientes de mi tía Juana Cotignola, casada con Domingo Dezeo;  de la farmacia de Armendariz, cuyo propietario y el hermano, el Dr. Alejandro Armendariz, eran primos de mi madre; de la arbolada entrada del cementerio y los nichos donde ya, al mudarnos, reposaban los restos mortales de mis abuelos maternos…

Cientos de recuerdos, fijados en muy corto tiempo, pero que aún perduran en mi mente para que siga amando a esta maravillosa ciudad… que me vio nacer, hace más de setenta años.

Julio Jorge Faraoni
feed3 Comentarios
Julio Jorge Faraoni
01 02, 2010
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¡Muchas Gracias! ABC SALADILLO, por publicar en vuestras páginas los recuerdos de mi infancia en esta ciudad diferente, tan arraigados en mi memoria, y que he dejado plasmado en la escritura sólo para que mis hijos y nietos sepan que aunque la vida nos lleve lejos del pago en que hemos nacido, un gran amor por él queda grabado, mientras vivamos, en un rincón pivilegiado del corazón...
Con el cordial afecto de siempre...
Julio Jorge Faraoni

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M.Irene Zarza
31 01, 2010
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Cuando uno tiene muy pegadas sus raices en el corazón...se está dando a conocer sus propios sentimiento...como en este caso.. Sr. Don JULIO JORGE FARAONI.. Ustd. les ha demostrado el cariño que siente por su querida ciudad,siempre aportando con sus obras. Y a ustds..les hablo como comentarista. Compartir esto, es estar compartiendo...junto con su familia, y todos ustedes...los recuerdos de su infancia. Que él solamente lo pudo hacer... nadie más... ciudadanos de SALADILLO.. Tomen en cuenta esto, y quisiera que le den el lugar que se merece ...COMO UN GRAN POETA QUE LO ES...MUCHAS GRACIAS... a la revista por dejarme estar en este espacio, que me brindan... Irene.-

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recordando a se3res queridos
30 01, 2010
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hace muy biren recordar, a seres y lugares quertdos, esto hace bien y habla muy bien ,de quien tiene estos sentimientos, dicen que la patria, es el lugar y la tierra donde crecemos y nos criamos, feleicito a Julio Faroni, abrazos

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