
En las tardes lluviosas cuando el agua golpea
sobre los finos cristales de mi gris ventana,
siento el viento del recuerdo que en el aire lleva
la tibieza pura, que tienen, las dichas lejanas.
En las tardes aciagas cuando la angustia moja
los endebles cristales que conforman mi alma,
veo desprenderse lentas, las vencidas hojas,
que el viento implacable le arranca a mis ramas.
Bajo el manto oscuro de una lluvia inquieta,
se inquietan las ondas que en mi mente tallan,
y golpean fuerte, removiendo penas viejas
que desnudan angustias que en mi pecho estallan.
Bajo un manto triste se acrecienta la eterna
penuria que siento por tu ausencia, y se calla
mi corazón sensible, silenciando quejas,
mientras que tu bella imagen me roba la calma.
En las tardes tormentosas a mi se me antoja
que los duros cristales que detienen el agua,
son como una barrera, que frenan las congojas
y las lágrimas amargas que mi alma derrama.
Julio Jorge Faraoni
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