En las últimas décadas el turismo se ha convertido en el hada madrina del desarrollo para numerosas regiones con niveles de vida poco avanzados. Sin embargo, para otras comunidades en vÃa de crecimiento e incluso en paÃses del primer mundo ha resultado todo lo contrario. Por eso, los impactos generados por la actividad turÃstica deben tenerse presentes al momento de elaborar las polÃticas turÃsticas locales.
Continuando con lo mencionado en nuestra primera presentación, el turismo se caracteriza por ser una actividad productiva sumamente dinámica que indefectiblemente genera impactos, tantos positivos como negativos, en el espacio y comunidad donde se desarrolla.
Generalmente se asocia al turismo con progreso, avance, crecimiento y desarrollo, pero a veces suele generar consecuencias no deseadas. Por eso es importante, sobre todo a la hora de planificar el turismo local, saber y ser conscientes que existen potenciales desviaciones sobre las cuales hay que trabajar, para justamente, no llegar a un desarrollo turÃstico infructÃfero y sin beneficios para la comunidad local.
Técnicamente se pueden diferenciar tres tipos de impactos producidos directa e indirectamente por la actividad turÃstica: los relacionados a la economÃa, los vinculados con la sociedad y los generados en el medio ambiente. Cada uno de ellos cobrará mayor o menor importancia de acuerdo al ámbito donde se desarrolle la actividad.
La Organización Mundial del Turismo (OMT) reconoce que el turismo es generador de divisas, que fortalece la identidad de los pueblos originarios, fomenta el desarrollo de paÃses y comunidades empobrecidas, mejora la calidad de vida de los residentes, genera nuevos puestos de trabajo, fortalece las comunicaciones, fomenta las inversiones, etc.
Paralelamente dice, que el turismo puede generar crecimiento desordenado de localidades y regiones, que produce saturación de turistas en destinos no preparados, que la contaminación sonora y visual puede aumentar considerablemente al igual que los residuos, que el poblador local puede no aceptar la llegada de turistas y que puede aumentar considerablemente los valores inmobiliarios, entre otras.
Ahora bien, en pequeñas comunidades, como es nuestro caso, es precisamente donde se sienten con mayor intensidad cada una de las consecuencias de la actividad, tanto positivas como negativas. Pues la comunidad y el espacio geográfico, se convierten en el escenario mismo del desarrollo, es donde todo sucede, donde turistas y residentes se encuentran e intercambian bienes y valores, donde se sitúan los atractivos y donde también se centra la infraestructura de apoyo como hoteles, restaurantes, paseos, etc. Es el momento y lugar donde todo cobra sentido, y por eso mismo es donde hay que tener puesto el ojo para ajustar las directrices del desarrollo turÃstico.
Es por todo ello que se torna de suma importancia adecuar las polÃticas turÃsticas en la escala local,..."pensar en escala global y actuar en escala local"... (OMT 1998). Una adecuada planificación, el trabajo de profesionales en el sector, el trabajo en conjunto del sector público y privado, son las bases para generar un buen desarrollo de la actividad turÃstica local, maximizando los impactos positivos, y reduciendo las consecuencias no deseadas, en beneficio de la comunidad receptora.
Para poder visualizar con mayor claridad lo expresado, en la próxima presentación expondremos dos casos de desarrollo turÃstico de pequeñas comunidades de nuestro paÃs: la localidad de Purmamarca y las comunidades de Barker y Villa Cacique.
Gastón Pigliapoco
Lic. en Turismo
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22 07, 2010
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