Editorial ABC. Por Paola Lemme. No es de extrañarse que fechas con gran sentido social queden reducidas a una mención honorÃfica, a un festejo. El dÃa internacional de la mujer, podrÃa ser hoy, para nosotros y el caso, uno de ellos.
Aclaremos. No está de más, nunca, que no se mal entienda, festejar y recordar alegremente. Pero sà es importante no banalizar ni volver supérfluos, por omisión, momentos que más tienen que ver con el reconocimiento de luchas históricas, con conquistas y desafÃos, que con festividades baratas.
"El dÃa internacional de la mujer" guarda en su ser, amén de las diferentes versiones sobre su orÃgen, la distinción que nos ha doblegado en múltiples sentidos en una sociedad patriarcal, que saliendo del yugo de lo arcaico ha comenzado a renegarse. ¿Para festejar? Eso, claro. ¿Qué resta?
Resta sumar. Resta profundizar discusiones que como localidad del interior vemos pasar soslayadamente, como si los grandes temas se resolvieran en otros lares. Resta no hacernos los boludos.
La maternidad adolescente, la violencia fÃsica y psicológica, el sometimiento, la prostitución. Discutamos eso, pensemos esas realidades en nuestro chico, pero no por eso impoluto nido. Festejemos, claro, siempre. Pero si fechas como estas, y tantas otras, no sirven para meter el dedo en algún lugar poco felÃz, para que la sociedad cambie los status quo que perpetúan las lógicas que decimos aborrecer, poco aportan.
Discutamos hoy, y todos los dÃas. Discutamos todos. Pensemos, por ejemplo, qué pasa con el aborto en nuestra ciudad. Porqué el embarazo adolescente, en palabras del director de Salud, MartÃn Loiza, es una de las grandes problemáticas de nuestros barrios. Porque si no se aborda desde ahÃ, revolcándose en el fango para que lo que hiere cambie, se desliza la sensación de que el festejo queda en la foto, en la alegrÃa que detrás suyo esconde, ignora.
Pero discutamos todos. Porque vieja maña es putear al "de arriba" y esperar que solucione, y ese es un compromiso indelegable, pero no exclusivo. Que no se entienda, tampoco, por feminismo , aún con el respecto que me merece, porque asociar algunas ideas incómodas al fundamentalismo suele ser buena estrategia para esquivarlas.
Se trata en realidad, de abordar polÃticamente, -y con polÃticamente se quiere decir, pensando, cuestionando- las lógicas de algunos modos de relación social que somete a una de las partes, que lastima, para que no lo haga, lo haga menos, o al menos el daño se visibilice.
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24 03, 2010
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