Editorial ABC. Por Paola Lemme. DifÃcil ya no volverse reiterativo. Tanto se ha dicho sobre fechas como ésta, que poco más puede agregarse que resulte novedoso. Resta que no falte nunca, ni aún cuando los años y la derecha asà lo quieran, la capacidad de volver a emocionarse, de llenarse de bronca y dolor al recordarnos. Recordar una historia que, aunque pasada, nos trae reminiscencias con más asiduidad de la que muchos pretendemos...
Suele decirse que hay que dejarse de hinchar las pelotas con el pasado. Suele decirse también que quienes no están, "algo habrán hecho", que "cuando estaban los milicos estas cosas no pasaban". Sólo al escuchar esos comentarios se reafirma en mi la idea de que es indispensable seguir recordando. Porque si hay gente que cree que algo de toda esa tragedia pudo ser positivo, me veo obligada a pensar que, o muy bien no han escuchado la historia, o en la ignorancia, o en la hijaputez.
No tan pisado está el pasado, porque hace exactamente tres años, seis meses, y seis dÃas, que los hijos de Julio lo esperan. Porque hace no más de quince dÃas, AstÃz se declaró democrático y republicano y hay quienes lo defienden. Porque hay mucho asesino suelto, todavÃa, y porque el dolor que laceró a tantas Madres sigue intacto, y eso si que no se olvida.
Porque, y seamos menos nostálgicos, si asà se quiere, se sigue pensando que llenar la calle de policÃas, encerrar a los pibes, y usar armas que dan descargas eléctricas,puede dar seguridad. Porque aceptamos tener funcionarios que se iniciaron en el genocidio definiendo en la educación de nuestro pibes, y esa complicidad civÃl no está tan lejos de la que en los ´70 se calló la boca. Porque puteamos a un gobierno que encerró a alguno que otro de ellos. Porque el racismo y el desprecio por el otro, en sus más variadas y cotidianas expresiones, es moneda corriente.
Siemplemente, recordemos una dictadura que fue la antesala de la implementación del neoliberalismo que destrozó, que regaló empresas, despidió trabajadores, flexibilizó. Pero sobre todas las cosas, que secuestró, torturó, asesinó y desapareció PERSONAS sistemáticamente . El plan del Estado fue la ejecución del disidente, tan simple y aberrante como eso.
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23 06, 2010
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