Haciendo el recorrido de cada dÃa por la mañana, esta cronista se sorprendió. Sucedió que, como quien no quiere la cosa, se quiso constatar que las puertas de los establecimientos a donde concurren cientos de niños y niñas, que van a estudiar y a quienes sus padres envÃan con total confianza, estuvieran cerradas...

Resultó que no. Tanto en la escuela nº 1 como en el Instituto Niño Jesús, las puertas estaban no sólo sin llaves, sino que abiertas. Realidad incontrastable, ya que ante la sorpresa de tan cotidiano pero inoportuno hecho, decidà repetir la operación en diferentes dÃas, y los resultados siguieron siendo positivos. Luz verde para la 18, que bien cerradita, con candado y todo, suele estar.
Fastidia el descuido. Fastidia porque puede suceder algo tan poco extraño como que un niño salga del establecimiento, o que alguien ingrese, y entre esas dos opciones, un gran abanico de posibilidades que prefiero no imaginar.
Seguiremos la recorrida...
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a mi primogenita y siempre se cierran las puertas ,dejando como unico acceso la casa.Gracias

