El ascenso de Atlanta

Saladillo, Noticias de nuestra ciudad

Año:
3
Edición N°:
1083
viernes
10.feb 2012
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El ascenso de Atlanta

deportesNunca había salido tan contento de una práctica como ese día. Nunca, el trayecto desde el predio de entrenamiento hasta su casa, lo hizo con tanta alegría como en aquella ocasión. A la llegada de cada practica, lo primero que hacía era sacarse la ropa sucia, dejarla en el lavadero y pedirle a su mama algo para comer, aquel día no. Aquel día eligió, sentarse en la cabecera de la mesa (que no es un dato menor, porque el siempre vio la cabecera, como un lugar importante, el lugar donde comía su abuelo y todos lo respetaban), reunir a toda su familia y contarles la noticia todavía fresquita.


Una vez que todos los familiares se sentaron rodeándolo, sorprendidos por la convocatoria, les contó lo que paso con estas palabras: "vieron que el sábado la primera división juega la final contra All Boys, en nuestra cancha, bueno, me citaron, me citaron!!! No lo puedo creer, es el día mas feliz de mi vida, voy a estar dentro del campo de juego en el partido más importante del club de los últimos 20 años". Con la alegría de haberle contado a todos sus seres queridos de la convocatoria, salió disparado a juntarse con amigos, para seguir comentando la novedad.

Los cuatro días que faltaban para llegar hasta el sábado se le hacían interminables, las horas no se le pasaban nunca, solo quería que llegue ese día. Encima la gente del barrio solo hablaba del partido, por una cuestión más que lógica, claro, quien en pleno corazón del barrio de Villa Crespo, no iba a hablar de que su Atlanta se jugaba el ascenso a primera ante All Boys. Por esos días en las calles del barrio solo se veía gente con esa casaca a bastones amarillos y azules puestas. No solo eso, sino también gorros, pantalones y toda la indumentaria que usted se pueda y quiera imaginar. Para el pibe, ver todo eso, ver como su barrio vivía ese momento, y sabiendo que él iba a ser partícipe, era algo ya histórico e inolvidable.

Entre nervios, charlas, análisis entre semana del rival y demás, llego el ansiado sábado. El partido se jugaba a las 15,30, el pibe había sido citado para la hora 12,30, pero cuando "rolo" (el canchero que vivía frente a su casa), salió pasaditas las 9 de la mañana para abrir el estadio, ahí también fue el. De todos los que habían sido citados, obviamente, el primero en llegar.

Cuando estaba pisando el campo de juego, y faltaba aproximadamente una hora para el arranque del partido, levanto la vista y miro esa popular llena, si, esa misma tribuna en la que hasta hacia dos fines de semana atrás el estaba ahí, ahora lo miraba ella a el. Lloro, se emociono, frunció los labios, y con la mirada hacia el cielo dejo esbozar un: "mira si me vieras vos acá adentro viejo, mira si me vieras vos. Vos que me compraste la primer camiseta del club, como lo vas a sufrir de allá arriba hoy seguro viejo..".

Pero llego la hora, llego la hora en que la pelota empezó a rodar y el ascenso a la primera división se ponía en juego. El ese primer tiempo lo vio sentadito, como los demás que estaban junto a el, miraba sorprendido cada orden del director técnico ya que nunca lo había visto así. Muy pocas veces debió pararse o moverse en esa primera parte. Se fue el primer tiempo con un cero a cero bastante aburrido, en donde igualmente hay que reconocer, que All Boys había sido un poquito más.

La segunda mitad arranco bastante parecida a la primera, con la diferencia que el pibe empezó a tener más acción y a moverse un poquito más. El ya a partir de ese momento se sentía mas participe que nunca de la gran final.

Hasta que llega su momento, si su momento, esos momentos, que por mas que pasen los años, las cosas, nunca más se olvidan, esas imágenes que con el paso del tiempo dan vuelta por la cabeza con la misma nitidez del día que paso.
Llego el histórico minuto 41 del segundo tiempo, el pibe (no importa su nombre, lo que importa es la historia), vivo y audaz, anticipando a todos los demás, le da la rápido la pelota a Fabián Mainardi, este que la mete rápido al corazón del área, para que Mauro Padula, gire entre dos defensores y le rompa el arco al arquero de All Boys. Uno a cero y a cobrar, la cancha que se venía abajo, era todo una locura, pegadito a la tribuna local, fundidos en un abrazo se encontraban el pibe, Padula y Mainardi, los 3 actores para la obra del gol de Atlanta. Así fueron llegando los demás a sumarse al festejo.

Cuando de repente empezó a llover, la lluvia era el aliado perfecto para ponerle aun un matiz más heroico al ascenso de Atlanta. Con un par de minutos por jugar para el final, el pibe, por un momento se desentendió del partido, volvió a mirar hacia arriba y titubeando lanzo un "lluvia, lluvia es para la gilada, yo se que sos vos viejo, se que son tus lagrimas de allá arriba, se que me viste cuando se la di rápido a Mainardi viejo. Y te juro que me acorde de vos, ni bien lo hice me acorde de vos. Pensar que siempre me dijiste, cuando me tenias a upa en la platea, -si algún día te toca ser alcanza pelotas, tenés que ser vivo, rápido, un pibe de esos avivado te puede definir un partido hijo-. Por eso me acorde de vos viejo, en el primer partido en el que me llaman para ser alcanza pelotas, definí un ascenso de Atlanta. Uuuyy viejo te dejo, termino el partido, voy a festejar y ver si ligo una camiseta algo. Te quiero viejo, grítalo vos también de allá arriba".


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