En público, nadie le habÃa dicho a Antonio Cafiero un elogio tan contundente. Al escucharlo, varios peronistas gritaron "bravo" y hasta derramaron alguna lágrima. Otros, cruzaron miradas de extrañeza y aprobación. Los desconfiados de siempre, claros representantes del peronismo permanente, le dijeron a LPO al concluir el evento: "éste, además de sacarnos votos, quiere sacarnos cuadros".
En la ceremonia donde el jueves por la tarde se le otorgó al veterano dirigente el doctorado Honoris Causa en el Salón Rojo de la Facultad de Derecho, Ricardo AlfonsÃn habÃa dicho que "tal vez por culpa nuestra -el gobierno de su padre-, los argentinos nos privamos de tener un presidente excepcional".
Hablaba de un episodio fundamental para el sostenimiento de la naciente democracia, cuando Cafiero "no vaciló un instante, como corresponde a un demócrata con virtudes cÃvicas, de ir a la Plaza de Mayo a convencer a los amotinados que depusieran su actitud golpista". "Sé que esa actitud tuvo costos hacia adentro del peronismo, porque quedó pegado a un gobierno que ya no gozaba del respaldo de las mayorÃas", confesó.
Y "en nombre de mi padre, que en forma personal le dijo esto en una reunión que tuvieron en La Plata, yo quiero expresárselo delante de toda esta gente que lo quiere", y derramó esa frase que los asistentes siguieron comentando en las cenas a las que asistieron luego del homenaje.
Es que los peronistas, en los tiempos de transición hacia un nuevo estado de las cosas que aún no se vislumbra, aprovechan a gastar horas para discutir la historia de la que fueron protagonistas.
A saber, el ascenso de un riojano que vino desde las márgenes del poder, y sin mucho esfuerzo los convenció de abjurar de todos los postulados en los que creyeron desde que empezaron a militar en polÃtica.
Los esfuerzos de Cafiero por sostener aunque sea algunas de las verdades de siempre o por imponer cierta racionalidad y mesura a las transformaciones económicas, eran arrasados por la lógica pragmática del peronismo en el gobierno. Anoche, sin embargo, muchos peronistas volvÃan a preguntarse: ¿qué hubiera sido de la Argentina si Cafiero llegaba a la presidencia, en lugar de Carlos Menem?
Hablamos de AgustÃn Rossi, José MarÃa DÃaz Bancalari, Ginés González GarcÃa, Gerónimo Venegas, Jorge Telerman, Roberto Digón, Eduardo Valdés, Hernán Patiño Mayer, Teresa GarcÃa, Fernando Galmarini, Alberto Iribarne, Alberto GarcÃa Lema, Carlos Hurst, Jorge Todesca, Teresa González Fernández, Miguel Saiegh, Vitorio Tachetti, Juan Manuel Olmos, Carlos Campolongo, Silvio Maresca, Inés Urdapilleta, Rafael Delpech, todos presentes en el acto/homenaje a Cafiero, que luego -sin prisa- se dirigieron a distintas cenas a discutir largo para dónde salir disparados en los próximos meses, cuando ya que no quede más tiempo para seguir jugando a varias puntas, como hace la mayorÃa de la dirigencia.
El que sà estaba apurado era AlfonsÃn. Apenas terminaron los discursos de Ricardo Hallú, JoaquÃn Da Rocha y Jorge Capitanich, salió corriendo por una puerta lateral, y este portal no pudo hablar con él. Lo estaban esperando en el Comité de la Provincia de Buenos Aires de la UCR, donde debÃa asumir como delegado al Comité Nacional junto a toda la nueva conducción que ganó después de una dura interna con el cobismo.
Llegó tan tarde que no lo esperaron ni el jefe del bloque de senadores radicales, Gerardo Morales, ni la mayorÃa de los militantes que se fueron por el frÃo, ni los fotógrafos de los medios. Hoy los diarios publican la foto de los dirigentes esperándolo.
En la Facultad de Derecho, un allegado al hijo del ex presidente radical que se quedó para cumplir con las formalidades del saludo a Cafiero, le dijo a LPO: "Ricardo llegó hasta acá ganando los votos de a uno. Y para nosotros, los votos peronistas valen doble, por eso se quedó hasta el final".
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