El derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya ingresó simbólicamente a su paÃs, donde lo aguarda una orden de arresto, y tras unos pocos minutos retrocedió dos pasos hacia Nicaragua.
Zelaya cruzó la frontera hacia las 14:25 hs locales en el paso fronterizo en Las Manos, custodiado por decenes de militares en ropa de combate y con sus escudos, mientras millares de sus seguidores desafiaban el toque de queda impuesto al mediodÃa por el gobierno de facto de Roberto Micheletti.
El derrocado jefe de Estado permaneció unos minutos unos centÃmetro más allá del lÃmite, sin avanzar al puesto migratorio, y luego retrocedió nuevamente hacia Nicaragua.
Enfundado en un traje estilo vaquero y con su inseparable sombrero, Zelaya habÃa llegado a la frontera en un jeep blanco, escoltado por una larga caravana de vehÃculos en su mayorÃa de la prensa, y permaneció durante hora y media en la tierra de nadie entre ambos puestos migratorios.
Poco antes de su simbólico y fugaz regreso a Honduras, desde donde fue expulsado en pijamas la madrugada del 28 de junio, Zelaya habÃa dicho que lo primero que harÃa al ingresar será "llamar al diálogo y hablar con la gente" ya que es "un hombre de paz".
La llegada de Zelaya a la frontera fue transmitida por las cadenas internacionales de televisión, pero la prensa hondureña la ignoró y mantuvo su programación regular.
La policÃa nacional hondureña habÃa advertido que si Zelaya llegaba a Honduras serÃa detenido, en cumplimiento a una orden de captura emitida por la Justicia, que antes de su derrocamiento le imputo 18 delitos, entre ellos traición a la patria.
Hay "un plan estratégico para darle cumplimiento a esa mandada (orden) por el Poder Judicial", declaró el director de la PolicÃa Nacional, comisionado Salomón Escoto, en rueda de prensa en la Casa Presidencial en Tegucigalpa.
Desde el mediodÃa estallaron incidentes a unos 10 km de la frontera, cuando policÃas antimotines arrojaron gases lacrimógenos a los manifestantes pro Zelaya, algunos de los cuales respondieron con pedradas.
Desde temprano los seguidores de Zelaya se habÃan quejado de la prohición de marchar hacia la frontera dispuesta por el regimen.
"Es injusto que los soldados nos repriman, sabiendo que ellos también son del pueblo", declaró Karen Palencia, dirigente del gremio de profesores de educación media, quien intentaba avanzar desde El ParaÃso.
El gobierno de facto sufre un creciente aislamiento, sin que ningun paÃs lo haya reconocido.
El miércoles fracasó la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que habÃa propuesto la restitución de Zelaya al poder, una amnistÃa y que no se buscase reformar la Constitución para permitir la reelección (algo que habÃa impulsado Zelaya).
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