Evalúa un proyecto de la senadora Adriana Bortolozi, separada del bloque oficial, que pretende quitarle a la Iglesia su rol de persona jurÃdica de carácter público. Se lo propusieron legisladores ante una eventual derrota en la Cámara alta, donde no hay garantÃas de que el proyecto se sancione. Aunque la presidenta lo descartó de plano, algunos kirchneristas no descartan la posibilidad de un plebiscito, con la mira en el apoyo de los centros urbanos. Fuerte debate interno en la UCR, donde crece la posición por Unión Civil.
La táctica serÃa la de siempre: tomar una idea ajena para contentar a los propios y sumar aliados. Eso es lo que, otra vez, les están proponiendo hacer a Néstor Kirchner, en este caso para continuar la guerra que liba con la iglesia católica, uno de los principales enemigos del matrimonio presidencial.
Ante la eventualidad de una derrota, algunos legisladores que militaron por el matrimonio gay y oficiaron de intermediario entre el Gobierno y las organizaciones de gays y lesbianas, comenzaron a mirar con mayor simpatÃa la posibilidad de ir a un plebiscito para apostar al apoyo masivo de los centros urbanos.
Y a esa ida le adosaron un proyecto hasta ahora dormido en el Senado, cuya autorÃa corresponde nada menos que a la formoseña Adriana Bortolozzi, todavÃa en el bloque FpV-PJ pero sin diálogo con ninguno de sus pares. Propone quitarle el carácter de personerÃa jurÃdica pública, lo que le permite hoy recibir subsidios masivos del Estado.
"Queremos que el Estado deje de pagarle los sueldos a las jerarquÃas eclesiásticas", explicaron a LPO desde el despacho de la senadora, donde varias veces tuvieron que reescribir el proyecto porque no era tratado en ninguna comisión, lo que finalmente nunca ocurrió.
Y difÃcilmente suceda si Kirchner finalmente le da vÃa libre a la idea de plebiscitar la relación futura de la iglesia con el Estado, lo que blanquearÃa las erogaciones que hace el fisco para financiar a los púlpitos católicos.
Quienes le mojaron la oreja le recordaron que una encuesta de Ceop comprobó que la mayorÃa de la población de la Capital y el Gran Buenos Aires concuerda con el matrimonio gay, una foto de los principales centros urbanos. A diferencia del Senado, en un plebiscito definen las grandes ciudades.
Quizá enterada, desde China la presidente salió a bajarle el tono al rumor: "He escuchado que hasta se habla de una guerra de Dios y algunos incluso han planteado la posibilidad de un plebiscito, sin tener en cuenta que estarÃan plebiscitando un derecho de la minorÃa", advirtió.
Pero los números en el Senado no dan garantÃas: los últimos conteos no dan más de 30 votos a favor del proyecto de Diputados, siete menos de lo necesario para garantizar una victoria. El número es exiguo, además, porque hasta ahora sólo hay cinco ausencias casi garantizadas, cuatro del oficialismo: la sanjuanina Mariana RiofrÃo y la catamarqueña Ada Iturrez, ambas en China; los misioneros Luis Viana (enfermo) y Élida Vigo, aunque no confirmada. Carlos Menem, quien propuso que la ciudadanÃa opine en una consulta popular, podrÃa volver a faltar y a ser funcionarl al kirchnerismo. Kirchner volverá a llamar al tucumano Sergio Mansilla, esta vez para pedirle que no vaya al recinto.
Del oficialismo no llega a haber 20 votos positivos sobre 32 posibles, los radicales tienen seguros a 5 sobre 18, a los que se suman seguro los cordobeses Luis Juez y Norma Morandini, el socialista Rubén Giustiniani; Samuel Cabanchik, de Diálogo Por Buenos Aires; MarÃa Eugenia Estenssoro, de la Coalición CÃvica, y los fueguinos José MartÃnez y MarÃa Rosa DÃaz.
Los indecisos serán, en definitiva, quienes tengan la última palabra. Y el panorama está abierto: el radical Juan Carlos Marino lo discutirá con el comité de La Pampa, pero también con sus aliados locales entre lo que están los socialistas, principales militantes del enlace gay.
Las organizaciones aspiran a que Kirchner persuada al neuquino Horacio Lores, aliado en cada votación. Y logre que sumen y no resten los oficialistas Laura Corpacci, Daniel Pérsico y José Pampuro, quien tendrá también el rol de conducir la sesión. HabÃa mostrado dudas el formoseño José Mayans, un habitual aliado de la Casa Rosada, que se estima que como tal al menos no votará en contra.
DifÃcil que pueda influir en Adolfo RodrÃguez Saá y Carlos Reutemann, referentes del peronismo federal y hasta ahora sin posición tomada en público, pero difÃcilmete a favor. Hilda "Chiche Duhalde sorprendió al decir que si bien no concuerda con la idea del enlace gay, sus hijos la habÃan hecho reflexionar. Con ausencias y todo, hasta esta mañana estas ONG se veÃan dos votos abajo y comenzaban a evaluar la opción de un plan B.
La UCR discutirá el suyo en la noche de este lunes para llevar el martes a la reunión de labor parlamentaria. La cobista Laura Montero intentó mediar con un proyecto de Unión Civil que finalmente fue mezclado con los otros que habÃa en la Cámara y estuvo lejos de penetrar en el bloque.
Alfredo MartÃnez, de Santa Cruz, es el más duro: avisó que votará a favor "salvo que las organizaciones me indiquen lo contario". Lo acompañan Oscar Castillo (Catamarca) y Eugenio Artaza (Corrientes). Gerardo Morales y Ernesto Sanz comparten su postura pero son más conciliadores y no se descarta que mañana pidan una tregua en la reunión de labor parlamentaria.
Es que allà deberÃa discutirse un tema preponderante: la falta reglamentaria en la que cayó la Comisión de Legislación General al votar a la vez un rechazo al proyecto de Diputados y un dictamen propio, cuando el reglamento es claro en exigir un año de tregua con los temas que son vetados por el Congreso.
LPO
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21 07, 2010
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